Crónica taller “Operación Salida de Tiesto”

Fotografía Ricardo Barquín Molero. Licencia CC: Atribución, No comercial, Compartir bajo la misma licencia

El taller Operación Salida de tiesto tuvo lugar los días 13 y 14 de octubre de 2012 en Tramallol, Sevilla.

Estaba organizado por Santiago Barber y Raúl Cantizano (bulos.net) con la participación de Pedro Jiménez (ZEMOS98), Chloé Brûlè, y Alicia Acuña. Toda la documentación audiovisual fue recogida por José Luís Tirado, Inmaculada Salinas y Manuel Pérez Vagas. Las fotografías fueron tomadas por Ricardo Barquín Molero.

Al taller asistieron seis personas relacionadas con los ámbitos de la danza, el baile y el cante flamenco, la educación, la creación sonora, artes plásticas y teatro.

Conocernos

La primera sesión la dedicamos a presentar el taller, tanto los organizadores como los colaboradorxs fuimos contando en qué consiste nuestro trabajo a través de materiales de vídeo y otras imágenes. Estas presentaciones trataban de ser breves y situadas en el contexto de lo que queríamos hacer en el taller. Posteriormente lxs participantes hicieron una ronda de presentaciones, algunas de las cuales fueron también aderezadas con proyectos en lxs que habían participado.

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Pensamos que después de estas presentaciones más o menos formales una buena forma de romper el hielo era jugando juntxs. Nos dividimos en dos grupos y nos situamos uno frente al otro, un grupo de encargaría de hacer compás por bulerías y el otro de tangos. Iniciando al mismo tiempo los compases nos fuimos acercando lentamente hasta crear un bosque de personas donde los grupos se mezclaban físicamente y los dos ritmos trataban de coexistir en una maraña sonora totalmente salida de tiesto. La idea era crear una remezcla con los sonidos y los cuerpos, juntarnos, rozarnos, sonar y ser atravesados por los sonidos de lxs otrxs, a ver qué pasaba, y el resultado fue un compás sin nombre y ruidista.

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Algunas frases puestas sobre las paredes

Volcado de ideas

Creamos dos grupos donde se situaban tanto lxs participantes como lxs colaboradorxs. El objetivo era que cada persona volcara una palabra, cualquier cosa que le sugiriera el taller, alguna expectativa, deseo o emoción. Nos la contó al resto del grupo.

Reunimos en dos grandes paneles todas las palabras. Con estas palabras comenzamos:

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Volvimos a hacer por azar dos nuevos grupos, de manera que cada grupo tenía una composición diferente del anterior. A cada grupo se le asignó un panel. El objetivo era que se trabajara sobre las ideas/palabras de lxs otrxs, de manera que se aportaran nuevos elementos a la idea inicial, tres nuevas palabras atendiendo a estas claves:

1 – acción física

2 – estado anímico

3 – un lugar y su contexto

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Algunas frases puestas sobre las paredes

Comida colectiva y Paella Klang!

Llegó el momento de la esperada comida que estuvo preparando la amiga y colaboradora de bulos.net Maki Madero, una paella de verduras con influencias valencianas, jienenses y sevillanas, ahí es nada. Estábamos hambrientos y mientras la devorábamos nos dio por conversar sobre el flamenco, el respeto a la tradición, la libertad de creación, límites y potencias de todo ello y el reincidente “cómo está la cosa”. A nadie se le atragantó un grano de arroz, con lo que convenimos que la conversación había sido democráticamente amable.

Fotografía Ricardo Barquín Molero. Licencia CC: Atribución, No comercial, Compartir bajo la misma licencia.

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Dejamos para el postre la improvisación Paella Klang!, nuestra pequeña aportación a las movilizaciones globales contra la deuda #globalnoise #13O #nodebemosnopagamos #yesweklang. En otra entrada de la web podéis ver el video documentado por José Luis Tirado, Inmaculada Salinas y Manuel Pérez Vargas, y editado por Pedro Jiménez de ZEMOS98. Ver en la entrada Paella Klang

Más frases puestas sobre las paredes

Más frases puestas sobre las paredes

El azar define dos grupos

Lo que teníamos ahora eran dos paneles con palabras acompañadas cada una de ellas de una acción física, un estado anímico y localizadas en un lugar. Los grupos habían tenido que añadir estas claves negociando entre ellos las que consideraban más ajustadas.

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Ahora lo que cada cual había escrito al inicio tenía ya unas cualidades diferentes que habían sido aportadas por los demás compañerxs. Ahora resultaban casi un pequeño manual de acción.

Recortamos de los dos paneles cada uno de estos manuales y los juntamos en una tela. Los fuimos sacando al azar y los agrupamos nuevamente en dos paneles. Cada participante volvió a colocarse donde estaba la palabra que escribió al principio. Ahora se las tenía que ver con las aportaciones que realizaron los compañerxs y con una composición de grupo también diferente. Ese era el reto de todo el proceso anterior: abandonar una idea, como una semilla, para que lxs demás la amplíen; pasar por diversos grupos y volver de nuevo a algo que ya te ha sido expropiado pero con lo que tienes que jugar.

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Después de un descanso bien merecido volvimos a la faena.

Kioskos de chuches especiales

Ya se habían conformado los dos grupos definitivos. Cada uno de ellos tenía que poner en marcha una pieza/acción de unos 15 minutos aproximadamente con toda la información que tenían entre manos. El resultado de ese trabajo en común tendría que materializarse la última tarde del taller.

Para poder abordar la propuesta, los dos grupos tenían que ir pasando uno a uno por los diferentes Kioskos, estos eran espacios de producción especializados donde se aportaba una mirada específica sobre la propuesta de cada grupo. Estos eran los cinco kioscos y sus temáticas:

– la imagen audiovisual y la remezcla (Pedro Jiménez)

– la voz y el cante (Alicia Acuña)

– el cuerpo en movimiento (Chloe Brûlè)

– lo performático (Santiago Baber)

– lo sonoro (Raúl Cantizano)

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La cosa tenía que funcionar de manera fluida. Durante 20 o 30 minutos cada uno de los grupos compartía su propuesta con la persona responsable de cada Kiosko: se escuchaban las ideas, se debatían las aportaciones, se hacían ejercicios específicos, se buscaban y se visionaban archivos, se repartían tareas o se quedaba para ensayar acciones concretas. En cada uno de los Kioskos se operó de manera distinta, dependiendo de las necesidades, con la idea de crear un espacio-tiempo que atendiera a los siguientes objetivos:

– atravesar la acción por la mirada singular de cada Kiosko.

– apoyarse en el trabajo ya realizado por los otros Kioskos.

– facilitar que la idea tome cuerpo y aterrice.

– crear de forma colaborativa

Al final se hizo una puesta en común donde los grupos nos contaron qué habían estado sacando después de tanta visita.

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Improvisando a la hora del café

El tiempo que teníamos para ir probando y desarrollando las acciones estaba destinado a la última tarde del taller.

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Un poco antes, lxs colaboradorxs nos habíamos reunido para comer en Tramallol y hacer balance de cómo estaba funcionando todo de cara a preparar la última y definitiva sesión. Este espacio resultó muy fructífero y necesario. Compartíamos la sensación que en las sesiones anteriores lxs participantes habían recibido mucha información y que no habían tenido, hasta el momento, la oportunidad de poner el cuerpo en acción, de desarrollar las ideas más allá del papel y la palabra.

Para romper el hielo y facilitar que las ideas fueran tomando forma o deformándose, según el gusto, pensamos que lo mejor para iniciar la tarde era empezar con una improvisación colectiva a bocajarro. Cuando estuvimos todxs reunidos les sugerimos dividir el espacio en cuatro zonas: cante, baile, palabra y sonido. Se trataba de una separación conscientemente rígida, entendida más bien como punto de arranque. Cada cual eligió la zona desde la que iniciar la improvisación con las posibilidades expresivas que ofrecía. De esa manera todxs ocupamos el espacio.

A la hora de hacer una improvisación colectiva compartimos tres claves que nos parecían importantes para tener en cuenta:

– Saber escuchar

– Saber entrar y salir

– Marcarse un tiempo

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Poniendo en práctica estas claves creamos una acción colectiva breve, de unos cinco minutos en la que las zonas iniciales fueron una excusa para utilizar el espacio como un tablero abierto. Jugamos, nos desempolvamos y con la sonrisa puesta nos contamos como lo habíamos pasado.

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Por la acción y viceversa

Ahora se trataba de aplicar esos principios, que habíamos desarrollado en la improvisación, a las acciones que cada grupo estaba empezando a estructurar.

Realizamos una puesta en común y observamos que la narración, el argumento, con el que se habían estado manejando hasta ahora estaba falto de algunos anclajes básicos y que sería bueno un poco de síntesis. Se invitó, pues, a los grupos a condensar en un breve inventario los elementos, situaciones, imágenes con los que se iba a intervenir en cada acción.

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Una vez realizado este paso los grupos iban a ponerse a a accionar sin más preámbulo. La acción no podía durar más de diez minutos y se trataba de hacerla sin cortes, improvisando con lo que tenían. Cuando un grupo estaba desarrollando su acción lxs demás observábamos.

Después de esta primera ronda hicimos una puesta en común donde fuimos haciendo indicaciones, observando detalles, aportando posibles bifurcaciones que cada grupo recogió y valoró. Volvimos a hacer una segunda ronda.

Fotografía Ricardo Barquín Molero. Licencia CC: Atribución, No comercial, Compartir bajo la misma licencia

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Finalmente hicimos las acciones una tercera vez, y en esta ocasión también nosotrxs nos unimos a la fiesta, dándonos un espacio para disfrutar de la improvisación.

Fotografía Ricardo Barquín Molero. Licencia CC: Atribución, No comercial, Compartir bajo la misma licencia

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Fotografía Ricardo Barquín Molero. Licencia CC: Atribución, No comercial, Compartir bajo la misma licencia

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No nos dio tiempo para más ya que queríamos dedicar un pequeño espacio para hacer balance colectivo de todo el taller.

Y ahora, operación salida

Pese al agotamiento alegre de un fin de semana intenso nos regalamos unos momentos para contamos impresiones, recordar situaciones y hacer valoraciones. Nos apetecía, especialmente, escuchar algo que nos recordábamos durante el taller: en que medida cada cual había ido más allá de los lugares de confort, si se había traspasado algún límite autoimpuesto, en qué grado se había experimentado o no esa particular y subjetiva salida de tiesto. La verdad es que hubo de todo, como no podía ser de otra manera.

 



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